Había pasado poco tiempo desde la taquicardia y la excitación que compartí con ella. Lo había disfrutado mucho más que otras veces. Aquel momento mágico todavía resonaba en mi paladar tembloroso. Resonaba en todo mi cuerpo.
El cigarrillo que ella había encendido momentos antes se consumía, ya abandonado en el cenicero, sin que nadie lo extrañe. Sé que ambos disfrutábamos de ese momento.
...Aguardé
Dejé pasar los segundos mientras mis ojos se cerraban de sueño. Lo pensé, lo dudé.
Finalmente me decidí, tras un leve sacudón de sus rodillas, y algo exaltado clavé mis uñas en sus muslos.
y la llamé
grité su nombre.
Mi corazón ardía. La deseaba, la amaba, la necesitaba con todo mi ser.
Froté con fuerza mi mejilla sobre lo primero que tuve a mano. Se sintió tibio, y muy bien.
Ya era mía una vez más.
Insistí con firmeza, la acaricié, la pellizqué, la sacudí.
Y finalmente, respondió.
Se entregó al fervor del momento. Me regaló su cariño.
Su cuerpo. Su aroma
Durante todo ese momento ella fue
MÍA
Fue un momento, que duró poco más que una eternidad.
La amé. Me amó.
Duró.
Fue, y lo sentí. Estábamos
Sentíamos que éramos. No existía la mediocridad.
Perdí el control de mí. Me agité, me excité, necesité hacerlo. La mordí en su angosta y frágil muñeca con fuerza.
Entonces me dijo que me calmara, y me soltó. Me dejó ir.
No me lamenté. Disfruté de ese momento, y sé que ella también.
Entonces, ya satisfecho, fui por mi plato de comida, y la llamé una vez más.
Ajam...mirá vos(?)!
ResponderSuprimirMuy lindo lo que escribiste!...no se como me encontraste,pero...bien!te agregaré al msn!=)
Gracias por pasar,saludos musico!!!