jueves 17 de marzo de 2011

Entre procesos de semiosis y silogismos disyuntivos, una taza de café que no sé si está

En un café del barrio tomaba un cortado en jarrito mientras estudiaba semiología. Tenía que rendir un parcial en una semana, más o menos.

Rondaba entre Pierce con su proceso de semiosis, Ferdinand de Saussure. Entonces, un sorbo de café. Continué releyendo acerca del primer sentido del díalogo según Bajtin, retorcidísimo, y al rato mojé una medialuna de manteca en el cafecito, muy rico por cierto.

La cosa empezó cuando, después de un rato largo, de varias páginas leidas y bordes de hojas mojadas con café, empezó a romperme un poco las bolas que siga quemando y que no pueda tomarlo sin miedo. Entonces miro la tacita...
¡Vaya! Seguía tan llena y caliente como al principio. Que raro (pensé). Bueno... ya se enfriará (entonces, seguí con lo mío).

Más Derrida, más Barthes, más Chomsky, más café.. TODAVÍA CALIENTE Y LLENO!!

¿Será posible?

Voy a hacer una prueba (me dije para mis adentros): Tomo, con un gran esfuerzo de mi lengua y garganta, una cantidad considerable de líquido caliente. Luego miro detenidamente la taza varios segundos. Lo hice, y todo parecía estar en orden.



Bueno, seguí leyendo entonces. ¡¡Pero descubrí que ahí estaba el problema!!
Cuando vuelvo la vista al café, está de vuelta lleno, como recién servida. ¡Y vuelve a ese punto de partida caca vez que aparto la vista de él! ¿Podés creer?


¡Pará!... ¿Lo estaré tomando en realidad? A mi me parece que sí, pero ya es tan reiterativo esto que empiezo a dudar. Bueno.. ya fue, sigo leyendo, que es lo más importante ahora.

Pero al retomar la lectura vi todas palabras conocidas, pero a la vez no tanto.
Semiótica, hipertexto, lenguajes, diversidad de culturas, Pierce, Barthes y todos esos autores tan conocidos que desconozco... ¿Ya los leí? Me parece que sí, pero... ahora no sé.

Mirá si los textos están sufriendo algún fenómeno similar al del café, y cada vez que vuelvo a leer, estoy en el mismo punto de partida que antes. Igual no sé si ya estuve ahí. Es como el café que ingerí, que no tengo forma de corroborar que estuvo ahí, porque ya no está, pero todavía sigue ahí, capás nunca se fue, y lo tomé en mi imaginación.

No entiendo, no entiendo.

Y no pude estudiar más, porque todo resultó tan extraño que me dormí en el bar de desesperación, pensando en presentarme o no a rendir.

A lo mejor ya aprobé la materia el cuatrimestre pasado, o no estoy estudiando ninguna carrera. Pero no conozco la forma de estar seguro

1 comentarios:

  1. por ahí estabas dormido, soñando que tenías que dar una materia que ya diste. A mucha gente le pasa lo mismo pero se olvida al momento de despertar. Lo del café puede ser una pista que te puso Freud para que te avives, a mucha gente le hace lo mismo.

    ResponderSuprimir

Comentá y decime que te parece lo que estoy subiendo a mi blog!!